

DAY IN THE LIFE
Descubre la rutina diaria de nuestros jugadores UDB becados en Estados Unidos.

LAURA RODRÍGUEZ
Marshall University NCAA D1


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6:00 AM
El día de Laura empieza antes que el resto del campus despierte
En el gimnasio, la atmósfera huele a esfuerzo y enfoque. Mientras la mayoría de estudiantes siguen dormidos, ella ya está haciendo pliometría, fortaleciendo piernas, coordinando movimientos explosivos, ajustando cada detalle que la hará más rápida y más fuerte el fin de semana. Su preparador físico pasa entre estaciones corrigiendo posturas. Laura sonríe. Cada día es una oportunidad para mejorar.
7:30 AM
Después del entrenamiento, el cuerpo pide energía
Laura se dirige a la cafetería exclusiva para atletas, un espacio donde se cruzan jugadores de fútbol americano, nadadores y futbolistas de todas partes del mundo. Desayuna su bowl de avena con frutas y proteínas, mientras comparte anécdotas con compañeras. Hablan de estudios, de los partidos del fin de semana y del clima impredecible de West Virginia.
8:30 AM
De camino a clase, sube a su scooter eléctrico
El campus se extiende frente a ella: árboles, edificios de ladrillo y el logo verde de Marshall en cada esquina. La primera clase del día es Management, parte de su doble titulación en Management of Information Systems & Finance. Laura disfruta estar rodeada de compañeros con ambiciones parecidas: unos quieren dirigir empresas, otros crear startups. Ella sueña con combinar esa formación con su experiencia deportiva para construir su propio proyecto algún día.
10:00 AM
Entre clases, se cruza con sus compañeras del equipo
Comparten un café rápido antes de entrar a Contabilidad, su última asignatura del día. Fuera del aula, el ambiente universitario se respira a cada paso: estudiantes yendo y viniendo, camisetas verdes, mochilas con logos de equipos NCAA, y esa energía constante de campus americano que nunca se detiene.
1:00 PM
Terminan las clases y comienza la segunda parte de su día: el fútbol
Llega a las instalaciones del equipo, donde todo está cuidado al detalle: vestuario personalizado, zona de fisioterapia, sala de videoanálisis. Antes del entrenamiento, el equipo se reúne con el cuerpo técnico para analizar el último partido. Se discuten errores, se celebran aciertos, y se marcan los objetivos del próximo encuentro.
2:00 PM – 4:00 PM
Empieza el entrenamiento
Dos horas de intensidad máxima: rondos, posesión, finalizaciones y jugadas tácticas. Después, Laura se queda unos minutos más para realizar su sesión individual. Perfecciona controles, golpeos y desplazamientos largos. No hay ruido, solo el sonido del balón golpeando el césped.
4:30 PM
De vuelta al vestuario, ducha rápida y snack post-entreno
Yogur, fruta, y agua con electrolitos. Pequeños gestos que marcan el equilibrio entre rendimiento y recuperación.
5:00 PM
Regresa al campus. Entra en el Starbucks de la universidad
Pide un iced latte y abre el portátil. Empieza su bloque de estudio. Entre apuntes y trabajos en grupo, mantiene la misma disciplina que en el campo. "Si no lo das todo en ambas áreas, no llegas lejos", dice siempre su entrenadora.
7:30 PM
Cuando el día comienza a caer, busca un momento de calma
En las hamacas del campus, rodeada de luces suaves y el murmullo de otros estudiantes relajándose tras un día intenso.
9:00 PM
Ya en casa, revisa la grabación del entrenamiento
Analiza sus movimientos, cómo se posicionó, qué puede ajustar. Y después, cena con sus compañeras. Ríen, comparten historias y cierran el día con una noche de pizzas y complicidad.
6:00 AM
El día de Laura empieza antes que el resto del campus despierte
En el gimnasio, la atmósfera huele a esfuerzo y enfoque. Mientras la mayoría de estudiantes siguen dormidos, ella ya está haciendo pliometría, fortaleciendo piernas, coordinando movimientos explosivos, ajustando cada detalle que la hará más rápida y más fuerte el fin de semana. Su preparador físico pasa entre estaciones corrigiendo posturas. Laura sonríe. Cada día es una oportunidad para mejorar.

7:30 AM
Después del entrenamiento, el cuerpo pide energía
Laura se dirige a la cafetería exclusiva para atletas, un espacio donde se cruzan jugadores de fútbol americano, nadadores y futbolistas de todas partes del mundo. Desayuna su bowl de avena con frutas y proteínas, mientras comparte anécdotas con compañeras. Hablan de estudios, de los partidos del fin de semana y del clima impredecible de West Virginia.

8:30 AM
De camino a clase, sube a su scooter eléctrico
El campus se extiende frente a ella: árboles, edificios de ladrillo y el logo verde de Marshall en cada esquina. La primera clase del día es Management, parte de su doble titulación en Management of Information Systems & Finance. Laura disfruta estar rodeada de compañeros con ambiciones parecidas: unos quieren dirigir empresas, otros crear startups. Ella sueña con combinar esa formación con su experiencia deportiva para construir su propio proyecto algún día.
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10:00 AM
Entre clases, se cruza con sus compañeras del equipo
Comparten un café rápido antes de entrar a Contabilidad, su última asignatura del día. Fuera del aula, el ambiente universitario se respira a cada paso: estudiantes yendo y viniendo, camisetas verdes, mochilas con logos de equipos NCAA, y esa energía constante de campus americano que nunca se detiene.
1:00 PM
Terminan las clases y comienza la segunda parte de su día: el fútbol
Llega a las instalaciones del equipo, donde todo está cuidado al detalle: vestuario personalizado, zona de fisioterapia, sala de videoanálisis. Antes del entrenamiento, el equipo se reúne con el cuerpo técnico para analizar el último partido. Se discuten errores, se celebran aciertos, y se marcan los objetivos del próximo encuentro.
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2:00 PM – 4:00 PM
Empieza el entrenamiento
Dos horas de intensidad máxima: rondos, posesión, finalizaciones y jugadas tácticas. Después, Laura se queda unos minutos más para realizar su sesión individual. Perfecciona controles, golpeos y desplazamientos largos. No hay ruido, solo el sonido del balón golpeando el césped.
4:30 PM
De vuelta al vestuario, ducha rápida y snack post-entreno
Yogur, fruta, y agua con electrolitos. Pequeños gestos que marcan el equilibrio entre rendimiento y recuperación.

5:00 PM
Regresa al campus. Entra en el Starbucks de la universidad
Pide un iced latte y abre el portátil. Empieza su bloque de estudio. Entre apuntes y trabajos en grupo, mantiene la misma disciplina que en el campo. "Si no lo das todo en ambas áreas, no llegas lejos", dice siempre su entrenadora.

7:30 PM
Cuando el día comienza a caer, busca un momento de calma
En las hamacas del campus, rodeada de luces suaves y el murmullo de otros estudiantes relajándose tras un día intenso.
9:00 PM
Ya en casa, revisa la grabación del entrenamiento
Analiza sus movimientos, cómo se posicionó, qué puede ajustar. Y después, cena con sus compañeras. Ríen, comparten historias y cierran el día con una noche de pizzas y complicidad.
Cada día aquí es un paso más cerca de lo que quiero ser. Competir, aprender y disfrutar del proceso. Eso es lo que me mueve.
— Laura Rodríguez, Marshall University NCAA D1

YERAY CUENCA
William Penn University








7:00 AM
Las mañanas de Yeray empiezan sin prisa, pero con propósito
Enciende la cafetera, abre su libro y se regala unos minutos de silencio. Es su momento de calma antes del ruido del día. "Empiezo despacio, pero con la mente en marcha", dice mientras da el primer sorbo.
8:00 AM
Llega al gimnasio
Durante casi una hora trabaja fuerza, movilidad y prevención de lesiones. Cada ejercicio tiene un propósito: mantener su cuerpo preparado para competir cada fin de semana al máximo nivel. Su rutina incluye trabajo de core, estabilidad y ejercicios específicos para mejorar la explosividad. A veces entrena solo; otras, con compañeros que comparten su misma mentalidad: la de nunca conformarse.
10:00 AM
Después de entrenar, dedica parte de la mañana a sus clases universitarias
Yeray no solo piensa en el fútbol; también se prepara para el futuro. Está involucrado en iniciativas de liderazgo y gestión deportiva, donde aprende sobre comunicación, marketing y toma de decisiones. Su jornada combina teoría y práctica: en el aula, toma notas; fuera, aplica lo aprendido para crecer como atleta y persona.
1:00 PM
Hora de comer
Elige alimentos que potencien su rendimiento: arroz, verduras, proteínas, y un buen café. Comer no es un simple hábito, sino parte de su estrategia de rendimiento. "Tu cuerpo es tu herramienta de trabajo. Lo que le das, importa."
3:30 PM
Antes de entrenar, revisa en su libreta los objetivos del día
Mejorar la salida de balón, ajustar la visión periférica, y aumentar la intensidad en la presión. Esa mentalidad analítica es la que lo ha hecho destacar entre sus compañeros.
4:00 PM
Comienza el entrenamiento con el equipo
El ambiente es competitivo, lleno de energía. Los gritos de motivación, las instrucciones del coach, el sonido del balón golpeando el césped húmedo. Para Yeray, este es el momento más esperado del día. Aquí es donde todo el esfuerzo invisible cobra sentido.
6:30 PM
Termina la sesión, se estira, conversa con el entrenador
Revisa sensaciones. Luego, ducha rápida y un batido recuperador. Mientras el sol cae, siente que ha cumplido. Que cada día cuenta.
8:00 PM
Cierra el día con una cena tranquila, música suave y desconexión
A veces escribe unas líneas en su cuaderno: lo que aprendió, cómo se sintió, qué quiere mejorar mañana. No es rutina. Es compromiso.
7:00 AM
Las mañanas de Yeray empiezan sin prisa, pero con propósito
Enciende la cafetera, abre su libro y se regala unos minutos de silencio. Es su momento de calma antes del ruido del día. "Empiezo despacio, pero con la mente en marcha", dice mientras da el primer sorbo.

8:00 AM
Llega al gimnasio
Durante casi una hora trabaja fuerza, movilidad y prevención de lesiones. Cada ejercicio tiene un propósito: mantener su cuerpo preparado para competir cada fin de semana al máximo nivel. Su rutina incluye trabajo de core, estabilidad y ejercicios específicos para mejorar la explosividad. A veces entrena solo; otras, con compañeros que comparten su misma mentalidad: la de nunca conformarse.

10:00 AM
Después de entrenar, dedica parte de la mañana a sus clases universitarias
Yeray no solo piensa en el fútbol; también se prepara para el futuro. Está involucrado en iniciativas de liderazgo y gestión deportiva, donde aprende sobre comunicación, marketing y toma de decisiones. Su jornada combina teoría y práctica: en el aula, toma notas; fuera, aplica lo aprendido para crecer como atleta y persona.

1:00 PM
Hora de comer
Elige alimentos que potencien su rendimiento: arroz, verduras, proteínas, y un buen café. Comer no es un simple hábito, sino parte de su estrategia de rendimiento. "Tu cuerpo es tu herramienta de trabajo. Lo que le das, importa."

3:30 PM
Antes de entrenar, revisa en su libreta los objetivos del día
Mejorar la salida de balón, ajustar la visión periférica, y aumentar la intensidad en la presión. Esa mentalidad analítica es la que lo ha hecho destacar entre sus compañeros.

4:00 PM
Comienza el entrenamiento con el equipo
El ambiente es competitivo, lleno de energía. Los gritos de motivación, las instrucciones del coach, el sonido del balón golpeando el césped húmedo. Para Yeray, este es el momento más esperado del día. Aquí es donde todo el esfuerzo invisible cobra sentido.

6:30 PM
Termina la sesión, se estira, conversa con el entrenador
Revisa sensaciones. Luego, ducha rápida y un batido recuperador. Mientras el sol cae, siente que ha cumplido. Que cada día cuenta.

8:00 PM
Cierra el día con una cena tranquila, música suave y desconexión
A veces escribe unas líneas en su cuaderno: lo que aprendió, cómo se sintió, qué quiere mejorar mañana. No es rutina. Es compromiso.

Entrenar, estudiar, cuidarme… todo forma parte de lo mismo. La constancia es lo que separa a los que sueñan de los que lo consiguen.
— Yeray Cuenca, Student-Athlete
